Una de las propuestas que me gusta realizar en los cursos en los que doy Lenguaje Musical es la puesta en marcha de actividades de aprendizaje de refuerzo del instrumento, interrelacionándose dos asignaturas tan importantes como son la del propio instrumento con la de clase colectiva de Lenguaje Musical, también aplicable a lecciones de transporte o repente.

El estudio y el conocimiento de los instrumentos musicales de los que se disponen en el conservatorio, sin gasto alguno, puesto que estos instrumentos los tienen los propios alumnos para poder comprender la dificultad de estos instrumentos, el registro que abarcan (nota más grave, nota más aguda) clave que utilizan, distintas partes que componen el instrumento y, sobre todo, la ayuda en la clase de lenguaje para que la ejecución de una obra musical sea el producto de un todo. La obra final debe ser el resultado y no es otra cosa que su interpretación desde la propia experiencia viva. ¿Por qué no podemos entre todos los profesores ayudar a la comprensión de la obra del alumno? ¿Cómo no trabajamos la obra en concreto para desmigajarla entre todos y hacerla entendible desde todos los puntos de vista, cantarla, sentirla, entenderla, analizarla, interpretarla e incluso estructurarla para memorizarla?

Al ver los problemas que algunos alumnos y alumnas muestran en clase a la hora de expresar con el canto el fraseo musical y la ejecución rítmica de parte de las obras, empecé a preguntarme si estos problemas afectaban a la ejecución interpretativa con el instrumento elegido por el alumno. Sí que es verdad que muchos alumnos muestran dificultades en el canto con la voz por encontrarse en estas edades (14-15 años aproximadamente) en el cambio a voz de hombre. Otros factores son la vergüenza a cantar en público, por miedo a hacer el ridículo más espantoso por no dominar la entonación, el ritmo, el fraseo o intención musical, etc... Casi siempre las risas son un punto de inflexión y casi siempre alguien se queda afectado por este hecho público en la clase de Lenguaje musical. Pero tenemos que superar entre todos estos pequeños inconvenientes quitándole importancia y como profesores ayudando a cada caso a superarlo con ejercicios concretos y especializados para estos problemas.

En el campo de la investigación musica, en estos últimos años, algunos se han centrado en el estudio de los beneficios de la música en la formación integral del ser humano. Recordemos que la música pertenecía al Cuadrivium de enseñanzas universales desde tiempos atrás, donde la Música era una de las materias elegidas como indispensable por sus beneficios en el alma humana. Mucho se sabe sobre cómo influye en que los alumnos y alumnas sean disciplinados y ordenados. Mejora en Matemáticas, lengua, comprensión lectora o discriminación auditiva en idiomas. Todo son virtudes, parece ser, y sin embargo, no le damos la importancia adecuada a la clase colectiva, a la interiorización por medio de la enseñanza viva partiendo de la expresión del canto que es el primer instrumento con el que nacemos, con el que podemos expresar todo tipo de emociones musicales, y además no cuesta dinero.

Muchas veces me ponen excusas los alumnos y alumnas diciendome... no profesora si yo luego con el instrumento lo hago, es que estoy ronco.... no me haga cantar... si yo luego lo hago perfecto con el instrumento. ¿Para qué quiero cantar si yo voy a ser violinista?, etc... y claro, luego vienen los problemas en discriminación auditiva con los dictados, luego resulta que cuando hacemos ritmo se producen acentos y diseños que no tienen nada que ver con lo escrito. Por no cantar y entender la música como un todo. Incapaces, por ejemplo, de hacer el ritmo con nuesto propio cuerpo, manos, pies, lo que llamamos música en movimiento. Y ya el fraseo o la intención sonora nos suena a chino mandarín ....y si hablamos de memoria la única que conocen es la sensorial, que, mira que casualidad, es la única que posiblemente se nos vaya con los nervios de tocar en público.

En fín, para qué sevirá la clase de lenguaje?

Pues en la clase de lenguaje se canta para interiorizar el fraseo musical, para saber canalizar la emoción y la expresión. Te ayuda a concretar y entender con precisión el ritmo estudiado de manera que podamos expresarlo en nuestro propio cuerpo, con la voz, con palmas saltos y lo que haga falta con instrumentos de pequeña percusión y hasta con otro intrumento que toques sin que vaya la vida en ello por miedo a equivocarse. En la clase partimos de la interiorización que tenemos de la música hacia el exterior. Cantamos para buscar puntos de apoyo y comprender la expresión musical de la obra puesto que, para mí, la música es un juego de tensiones que debemos sentir y saber cuándo y cómo se resuelven. En definitiva, lo que yo llamo experiencia musical.

Y para ello vamos a realizar un estudio de obras directas de los alumnos y alumnas del centro. Simplemente teniendo la partitura a trabajar entre todos, haciendo copias, escuchando al alumno y haciendo reflexión en grupo de las dificultades por el instrumento que expondremos y la realización por medio del canto de la clase (en la medida de lo posible), ritmo de la obra con ejecución colectiva con instrumentos de percusión o nuestro propio cuerpo. Analizaremos sus partes y principales intervalos a destacar así como los matices y sus aspectos concretos de ejecución. Haremos un antes y después en videos que haremos públicos para poder evaluar la actividad y repetir en otros ámbitos, como el repente o transporte, en el que podemos estudiar la misma obra y, de paso, repasar, a distinta altura de la escrita. Todo ello quedará recogido para un análisis de resultado puesto que todo se puede mejorar y siempre se aprenden cosas nuevas.

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Mercedes Lucas Martínez
mercedes@mercedeslucas.com

 

 

 

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